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La Ida


En sus últimos días, las aspiraciones carecían de importancia y había concebido la idea de olvidarse por completo. Fueron muchas situaciones vacías que la marcaban constantemente, como aquel jarrón sin flores que tenía habitando en la esquina de su habitación. 


Ya no recordaba cuantos fueron. Dos, tres o un poco más llamaron en la noche esperando encontrarla y hacer algo menos que amor entre sus piernas. Era como una aspiración a desembarcar pasiones y contar lunares desconocidos, mientras su mente viajaba en el ideal impertinente que no le hacía gritar con locura.

Se sintió devastada entre tanta lujuria y respuestas no asertivas de consuelo. Y enfrentándose, les decía que dejarán tanto teatro que falta ya no le hacía. Eso era tener sexo con un momento. Tantas veces le mintieron con tal de conseguir lo que querían de ella, esa forma de coartar sucesos para llevarla al despeñadero. No era víctima, era responsable de creerlo todo.

"Pero las cuestiones de la vida tienen sus jugadas y cuándo decides apartarte de las malas decisiones, ellas encuentran formas absurdas de llegar."

B.


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