- ¿Sería posible que me dijeras que pasa? - Sólo se callar. - Deberías decirme algo, ya no siento tu presencia aquí, donde estas. - Debes alejarte de mi antes que termine de morirme. - Entiende que no quiero perderte. - Entiende, no sigo... No soy quien parezco, ya no merezco el amor... No creo en esas cosas. - Olvidas aquella tarde de verano que fuimos... - No me digas... Tal vez son esas cosas las que me mantienen aquí. Perdóname, nunca quise que fuese así, no quise que todo tomara el rumbo que tomo, porque has sido quien mas he querido, nadie igualaría el amor que he sentido por ti todo este tiempo. - No eres lo que aparentas. - Simplemente no soy quien creía que era. B.
Los que nos conocen lo saben: apunto a la pluma de vez en cuando, imagino historias, escucho voces y vivo entre deseos insaciados de permanecer escribiendo en mis sueños.