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Mostrando entradas de julio, 2016

Los casos pendientes

Las tardes siempre nos dan un poco más para convertir conversaciones sanas en reflexiones de lo más absurdas.  Casualmente ella me contaba una de esas "situaciones absurdas". Dice que ella era un "caso pendiente" para alguien (el "alguien" no sabíamos si era perro o gato). Siempre he sido un poco lento para entenderle a la gente y siempre continúo con el "¿Qué significa eso?", lo que predice una larga y apasionada explicación. "Caso pendiente", "hambre vieja" o cualquiera de esos refranes socialmente aplicados a aquellos individuos que se tienen que concretar para bien o para mal. Esa es la definición puntual, según entendí. Entre mi falta de persuasión y alta estima de interesante terminología, ahonde en el tema y escuche lo siguiente: "La gente es capaz de todo con tal de saciar su curiosidad y su hambre. Hambre de todos los tipos. Imagínate un hambre de intelecto, de amigos, de amor o de sexo. He s...

Historia de un tren en Paris

Sus lágrimas fluían en el estrepitoso tren. Entró como escondiéndose de todos, como deseando no ser evidente. No existir. Yo no evite la mirada curiosa en medio de mi soledad afectada por días de insomnio y dolor. Jamás había sido tan difícil sobrevivir. Le dolía. Escuchaba sus gritos de rabia, deseando compasión de quién sea en que creía. Cerraba el aliento en medio de su garganta, como quemando cada momento a su lado. Deseando ver morir cada recuerdo que la arañaba en medio de esa escena de idiotez. Le había encontrado entre esa mentira que había estado evitando. Era una advertencia a no volver. Se puede ser tan diminuto en un suspiro, se puede perder tanta humanidad en cada persona que se conoce. La vi agarrarse su barbilla, reflexionaba entre las luces que perturbaba ese oscuro túnel, las mismas tan sublimes como ella. No podía creer que vivía tan cerca de mi y sentía su dolor. Ese que sólo comparten a solas las almas perdidas. Sus lágrimas... detrás de esas gafas oscuras...