No se cuanta certeza tendré de que lo que escribo está bien, pero talvez mañana amanezca pensando que todo estaba mal. Hace unos días dedique la celebración de mi cumpleaños (porque amo las festividades, en especial los cumpleaños) con el tema de Harry Potter. Si, Harry, la Batalla de Hogwarts había conmocionado mi ser, el mismo día de mi cumpleaños, fabulosa coincidencia. Convoque a ciertos amigos, algunos podían y otros no, pero ese día que alistaba las cosas para hacerlo y que no siempre sale como espero, me pregunte cuantas veces esperaba más de lo que debía esperar. ¿Doy lo suficiente para esperar lo mismo a cambio? No lo se, la respuesta aún es confusa y al pasar de los años ya no tiene tanta importancia. Recordé los amigos que perdí, los transitorios, los actuales y los posibles futuros; los que se han ido lejos y ahora tienen nuevos mejores amigos, los que están aquí y no están, los que me acongojan, los que me buscan cuando me necesitan, los que necesito cuando ...
Los que nos conocen lo saben: apunto a la pluma de vez en cuando, imagino historias, escucho voces y vivo entre deseos insaciados de permanecer escribiendo en mis sueños.