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Mostrando entradas de abril, 2013

Un beso

Un beso Un beso hace falta para enfrentar los temores. Cada día esta más cerca el silencio de tus noches. ¿Qué debería ser? Necesito tus marcas cuando tus ojos me buscan y te arrastras por mis cabellos. Y algún día sabrás cuánto te quise. B.

Temo decirte

Te he mentido Refugiándonos en sombras de ruidos. Temo decirte que tienes razón. No siento... El amor contigo se ha vuelto cruel. He designado rostros a mis temores, porque aun no se si estamos en el sitio de antes Tal vez hace falta romper el compromiso. Hemos perdido. La vigencia de un amor soñado, las risas se han ido, los besos se han marchitado. B.

Prometimos no llorar

Prometimos no llorar Prometimos no agarrarnos de las manos Prometimos no jurar Porque más imposible no puede ser el desquicio de los sueños contigo Perdiendo mi nombre en tu ilusión, correspondemos a errores atemporales. Porque prohibido está amarte Prohibido esta besarte. Solo puede ser el anhelo... el que marca tus mañana con mi risa, el que tu roce provoca, el que no nos lleva a ninguna parte. B.

Encontrando el buen libro

Me apasionan los libros. Comprendí el refugio, el sentido de la amistad y el silencio en sus letras siendo muy joven. Iba a la biblioteca de mis abuelos, leía devoradamente enciclopedias de LIFE y Mis Primeros Conocimientos. Leía todas las noches con una pequeña lámpara que tenia en mi mesita de noche, era regla de oro hacerlo. Recuerdo el primer libro que me regalo papa: Mujercitas de  Louisa May Alcott , que obtuvo en una venta de patio una noche que esperábamos que mama saliera de clases.  También recuerdo que leí un libro prohibido teniendo unos 9 años, llamado " Desde la alcoba ", el cual nunca recordare ni encontrare su autor porque fue quemado en la hoguera por mis padres. Logre leerlo escondiéndolo bajo mi almohada todas las noches y no olvido de que se trataba: una joven que prueba de todo con el que pueda. Pero eso era un libro más. Prontamente seguí leyendo libros, algunos marcaron otros no. Pedro Páramo de Juan Rulfo ; u...

Todo no tiene un nombre

I ¿Quieres que te mate? - Si - Entonces, vamos a hacerlo de la mejor manera "Recibí un llamado en la madrugada del lunes, no recuerdo el nombre, pero consideraba que tenía un acento extraño. Contuve la respiración, las veces que me solicitaban para aquellos asuntos, no me sentía precisamente esforzado ni presente. Era claro que no la habían tomado por sorpresa, es esa clase de situaciones que no debes evitar, pero que para la generalidad individualista es producto de escándalo y lástima. Un momento pasó por mi mente, los años que había invertido en mis adicciones de biblioteca habían conmemorado muchos actos atroces en mis recuerdos, sepultados como dardos en un juego de pocos amigos. Tal vez la influencia que he tenido en las decisiones que he tomado se reflejaban mucho en mis comportamientos, no eran precisamente las mejores, pero ser un adicto a las razones inesperadas habían hecho que mi trabajo fuese un poco admirado" Era un poco entorpecedor el saber que con t...