"Lloraba. Lloraba inconsolable la pobre, como podía yo decirle que no la podía olvidar pero que era lo correcto." No es bastante saber que tenia sus cabellos sueltos en el piso de mi habitación, solo recostarme entre las sábanas me hacia recordar su rostro fijo bajo la tenue luz de la luna que nos acompañaba, esos ojos avellanas que me carcomían el corazón, me penetraban en los miedos de perderla. Tenía mi alma enclavada en la forma que su cuerpo se movía, subiendo las piernas entre las barandas de mi cama, le encantaba plegarse en ellas y decirme lo mucho que amaba la gimnasia; yo amaba la rareza que podía hacer conmigo. Pero corrió a la otra habitación, la tranco y escuchaba sus sollozos. Le robe el aire, le robe los suspiros. La enamore. Ella no me pertenece, no me pertenecerá. Tal vez solo tenga la dicha de escuchar su risa destruir mis oídos, mi ser se desbarata en su posible reencuentro conmigo. Salió, se le había corrido el delineador, ...
Los que nos conocen lo saben: apunto a la pluma de vez en cuando, imagino historias, escucho voces y vivo entre deseos insaciados de permanecer escribiendo en mis sueños.