Tengo lástima de todo lo que olvide en el camino, de lo que nunca vistes de mi. ¿A que me atas? ¿A qué me encierras? Tengo tanto que llorar y ya no quedan ganas, no quedan ganas dentro de mi. Solo, hace tiempo me hace falta estar solo; que olvidé que aunque tu sangre fluye, la silla está vacía y soy una puerta entreabierta… No digas: Te quiero pero no estoy seguro. Me merezco todo lo que tengo, soy razones de un nombre. Tengo lástima de mi, de todas las cosas que no represento para nadie… de vivir con los demonios encima y de sentir que me ahogan en su regazo. B.
Los que nos conocen lo saben: apunto a la pluma de vez en cuando, imagino historias, escucho voces y vivo entre deseos insaciados de permanecer escribiendo en mis sueños.