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A mis veinte y tantos

No se cuanta certeza tendré de que lo que escribo está bien, pero talvez mañana amanezca pensando que todo estaba mal.
Hace unos días dedique la celebración de mi cumpleaños (porque amo las festividades, en especial los cumpleaños) con el tema de Harry Potter. Si, Harry, la Batalla de Hogwarts había conmocionado mi ser, el mismo día de mi cumpleaños, fabulosa coincidencia. Convoque a ciertos amigos, algunos podían y otros no, pero ese día que alistaba las cosas para hacerlo y que no siempre sale como espero, me pregunte cuantas veces esperaba más de lo que debía esperar.
¿Doy lo suficiente para esperar lo mismo a cambio?
No lo se, la respuesta aún es confusa y al pasar de los años ya no tiene tanta importancia. Recordé los amigos que perdí, los transitorios, los actuales y los posibles futuros; los que se han ido lejos y ahora tienen nuevos mejores amigos, los que están aquí y no están, los que me acongojan, los que me buscan cuando me necesitan, los que necesito cuando me buscan, los que me quieren sin importar los años, los eternos, los por siempre.
¿Cuántos amigos tengo?
No lo se. No se  realmente que pensar sobre eso. Creo que he olvidado lo que significa desde hace un par de años; porque he herido y me han herido. A buenas o malas, algunas intencionales y otras sin intención. No quiero vivir pensando cuantos amigos tengo, más creo que quiero sentir cuanta gente me amo. Y aún así, es irónico para muchos que sea lo bastante solitaria para no sentirme herida por los que no son.
Aparte esas minúsculas razones de sentir lástima por mi. Me perdone, porque me he equivocado tantas veces, repetidamente me digo que soy una tonta, que no vaticino los daños ni consecuencias de esos actos. A veces quisiera ser más reservada, talvez? Me quisiera tragar todas las cosas para que nadie tenga que pensar de mi o juzgar de mi. No sentir zozobra, no sentir lástima, no sentir el veneno de lo que tengo guardado en mi ser. No tener que darle excusas ni explicaciones a nadie, vivir odiándome u odiando (más la primera que la segunda), no sentir miedo de perder.
Aprendí importantes motivos para seguir con vida:
Olvidar                  Dejar ir                    
                Perdonar               Amar incondicionalmente            Cereal de almendras
Llorar hasta que se hinchen los ojos                   Sobrevivir a mi ansiedad
                                Hablar                     Vivir...
No se cumplen veinte y tantos todos los días. No se ama locamente todos los días. No se llora abruptamente todos los días. No se lee un buen libro todos los días. No duermes con lluvia todos los días. No te sientes orgulloso de ti todos los días. No te sientes ruin todos los días. No disfrutas un buen vino todos los días. No todo es todos los días.
Todos los días, me levanto con la certeza de que no soy lo mismo que recordé.
Todos los días muero lentamente.
Dedico esta nota, a los que han hecho mi vida un paseo, una desgracia, un recuerdo, un olvido y un buen beso.
B.

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