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Historia Patria, le decían

Era cuestión de tiempo, los hechos eran evidentes y su fuente inagotable de espera se estaba derrumbando. La falta de valentía para no tener el escepticismo entre los principales valores de su estirpe, realizaba la hazaña de mantenerla en un engaño consensuado, donde hasta la mentira era consciente de su "auto flagelación".

Buscaba sus cartas para recordar el tiempo perdido, pero nunca era suficiente para enviar intentos imposibles de entender para alguien como él. Sus señales eran parte de una retórica sin clase. Todo el tiempo eran conversaciones en la mente de posibilidades de decirle: "Espérame".


Aveces tan abruptas, sinceras, arrancadas de pecho... Otras tan poéticas, detrás de sus libros favoritos. Se iba, como cuando no te dicen "Volveré más tarde". La capacidad que tenia para variar de amor le frustraba y le interesaba entender como se puede seguir viviendo tanta sed.


Quería que se marchara definitivamente, no lo que no tenía, no lo que no vivía. 


Él.


Era totalmente idealizado.


Un hecho de que posiblemente medio ideal era un paño de falacias. De esas que te rompen dentro del inconsciente. 


Ante eso, él le preguntó:


"¿Cómo puedes contener tanta rabia?"


Ella mirando sus manos, volteó a su rostro profundamente respondiendo:


"Tal incertidumbre."




B.



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