Esta entrada esta dedicada a uno de mis poemas preferidos, encontrado en los versos de Jaime Sabines, tan sencillo, tan perfecto.
Es la realidad de un desamor de manera correcta, dedicado a lo que no sería mas que el despecho de si mismos.
No se puede hallar paz en otros cuerpos.
Ella existe después de estos grandes amores, en la puerta de la soledad. Porque no se puede hablar de "Me hicieron daño" si somos capaces de correr a todos los brazos y piernas abiertas a disposición.
Para mi, curarte de un amor conlleva el tiempo que conlleva, pero sobre todas las cosas, aceptación de la historia ocurrida.
Si dimos la apertura de amar a alguien, tuvo sus razones, motivos o engaños; pero los tuvo. No se puede obviar que duela pero se puede llegar a la razón de que por algo se vivió.
B.
Espero curarme de ti en unos días.
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»...
Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
Jaime Sabines.
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