Tengo lástima
de todo lo que olvide en el camino, de lo que nunca vistes de mi.
¿A que me atas? ¿A qué me encierras?
Tengo tanto
que llorar y ya no quedan ganas, no quedan ganas dentro de mi.
Solo, hace
tiempo me hace falta estar solo; que olvidé que aunque tu sangre fluye, la
silla está vacía y soy una puerta entreabierta…
No digas:
Te quiero pero no estoy seguro.
Me merezco
todo lo que tengo, soy razones de un nombre.
Tengo
lástima de mi, de todas las cosas que no represento para nadie… de vivir con
los demonios encima y de sentir que me ahogan en su regazo.
B.
B.
Comentarios
Publicar un comentario