Ir al contenido principal

Todo no tiene un nombre

I

¿Quieres que te mate?
- Si
- Entonces, vamos a hacerlo de la mejor manera


"Recibí un llamado en la madrugada del lunes, no recuerdo el nombre, pero consideraba que tenía un acento extraño. Contuve la respiración, las veces que me solicitaban para aquellos asuntos, no me sentía precisamente esforzado ni presente. Era claro que no la habían tomado por sorpresa, es esa clase de situaciones que no debes evitar, pero que para la generalidad individualista es producto de escándalo y lástima. Un momento pasó por mi mente, los años que había invertido en mis adicciones de biblioteca habían conmemorado muchos actos atroces en mis recuerdos, sepultados como dardos en un juego de pocos amigos. Tal vez la influencia que he tenido en las decisiones que he tomado se reflejaban mucho en mis comportamientos, no eran precisamente las mejores, pero ser un adicto a las razones inesperadas habían hecho que mi trabajo fuese un poco admirado"

Era un poco entorpecedor el saber que con todas esas referencias intelectuales que habían en su casa, tuvo la necesidad de matar al creador de sus pecados, el nombrado padre que era un destacado hombre de sociedad, un hombre modelo. Según sus recuerdos, era el mejor hombre que había conocido. Tenía una especie de adicción a matar hombres regordetes con bigote y con risa de Papa Noel, pero lo más intrigante era la forma en que preparaba sus víctimas para hacerlas llegar a las casas: él miraba como aquellos niños que ven una televisión a oscuras, atento e hipnotizado, como succionaba los ojos con su boca para sacarlos y enviarlos en cajitas envueltas con papel blanco a un paradero aleatorio.

B.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un café siempre ayuda, especialmente a los perdidos

"Hace un año y medio exactamente no escribía." Tengo esta amiga que recibe mi descarga emocional, con una introspección de mi y volver a verla después de su larga estadía entre Argentina y México me instó a escribirlo. En nuestra conversación, le comenté:  - "Hace un año y medio no escribo. Hay un poema que hace referencia a mi bloqueo y realmente creo que estoy aquí, sin respuestas."  Su curiosidad ante que eventos había sobrellevado durante un año de cambios y choques emocionales, posiblemente para una persona que no atendía sus sombras de la forma adecuada, le hizo concluir que estaba enamorada de alguien. Mi facultad y mi resistencia para proporcionar mis verdaderas emociones había sido una constante incluyendo la opinión de amigos de años que decían que era la más hermética de todas las personas, contradiciendo mi capacidad para decir las cosas de frente. Tenía ciertos refugios que había desarrollado durante un tiempo. Regresando de vivir e...

Historia Patria, le decían. II

"Incertidumbre..." Era habitante de muchas noches que a distancia él vivía en reconocimiento de su ideal amorío. Recuerda ese día que la conoció. Una risa abrupta salía en medio de ese almuerzo donde se reunían más de trescientas personas. Ella contaba entre gestos una divertida anécdota, era como si las condiciones de la relatividad significaran mucho ante sus ojos. Se contemplaban, un nexo parecía circular en medio de espacios de aire y ruidos que se deformaban entre los cuerpos en movimiento. Su vinculación intelectual era más fuerte entre las perturbadas miradas.  "¿Cómo se puede conocer en tan poco tiempo?" No pudo evitar acercarse y preguntarle si sabía algo de Benedetti. No terminaron de mirarse cuando ya tenían todo un compendio de vidas entrelazadas. "¿Se puede creer en los rayos que caen en medio de tanto espacio y tiempo?" El viento de Neruda, la Nariz de Góngora; eran almas incom...

Historia Patria, le decían

Era cuestión de tiempo, los hechos eran evidentes y su fuente inagotable de espera se estaba derrumbando. La falta de valentía para no tener el escepticismo  entre los principales valores de su estirpe, realizaba la hazaña de mantenerla en un engaño consensuado, donde hasta la mentira era consciente de su "auto flagelación". Buscaba sus cartas para recordar el tiempo perdido, pero nunca era suficiente para enviar intentos imposibles de entender para alguien como él. Sus señales eran parte de una retórica sin clase. Todo el tiempo eran conversaciones en la mente de posibilidades de decirle: "Espérame". Aveces tan abruptas, sinceras, arrancadas de pecho... Otras tan poéticas, detrás de sus libros favoritos. Se iba, como cuando no te dicen "Volveré más tarde". La capacidad que tenia para variar de amor le frustraba y le interesaba entender como se puede seguir viviendo tanta sed. Quería que se marchara definitivamente, no lo que no tenía, no lo que no v...