"La noche está exageradamente fría. Creo que pondré a hacer el chocolate con malvas que esta en la alacena."
"Estas temblando, ¿Qué pasa?"
"Mira por la ventana..."
"¡Qué diablos!"
Se enmudeció de manera abrupta; John River no entendía como se había formado tal cosa en la ventana de su sala. Se podía ver el vapor formando la frase perturbadora: "Helena no te olvida"
"Helena..." "Pero que es todo esto"
"Alguien está jugando una broma que no tiene nada de eso. El desgraciado no tiene idea."
Hace 27 años que no se olvidaba ese hedor moribundo que ocultaba esa maldita casa, tan perturbadora pero como era la única propiedad habitable para una familia que había perdido todos sus recursos en el camino, no quedaba otra cosa que aceptar la pésima realidad. Continuas veces ella había querido deshacerse de esa casa, pero siempre, como por mala intención perdía todas las posibilidades.
¿Cómo se puede vivir con un pequeño secreto tan particular? No lo se, pero Mary London Doyle sabia como sobrellevarlo.
Vivía hace tiempo en la Avenida 5 de la ciudad de Monterreal, un barrio lleno de gente sonriente y amante de las buenas apariencias. Pero todos eran especies sociópatas extintas, así descriptivamente todos poseían instintos de pecados sonrientes al anochecer.
"Cierra las cortinas, las ventanas, las puertas. Pon la música del reproductor, no puedo contener esto."
Antes de poder levantarse de la silla, retrocedió, el piso lleno de rojo, los gritos no demoraron en llegar. Gritos, solo gritos de esa niña se llenaba la habitación de tanta crueldad. "Serás mía y de nadie mas, pequeña luciérnaga"
"Por favor, sea lo que sea, detenga esto, se lo ruego, no puedo soportarlo mas..."
Se escuchaba Somebody to love de Queen en toda la casa, se había apoderado de todo, de repente todo termino abruptamente.
"Sabes, este debe ser el diablo que no me deja en paz. Tener que recordarme eso, esto no es de Dios."
B.
B.
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