- "Hoy será tu día, ¿Entiendes? Ya me tienes cansado de esta situación, eres una inútil y esas amistades tuyas no ayudan. Estoy tan decepcionado de ti, creo que te has convertido en nada."
- "Entonces, si te molesta tanto en que me he convertido, ¿Por qué intentas detenerme? He encontrado el camino al no se y al tal vez, no te pido que comprendas ni que te interese, pero hace mucho tiempo que me decepcione de ti. Mas grande es la mía que la tuya. Te has preguntado acaso porque he caído ahí o porque he olvidado las horas de llegada a mi casa. Obviamente no."
Eran las horas de los reproches, bajaba el almohadón de la cama para recostarse a la puerta, el empuje de su pecho no la dejaba respirar. En esos momentos, recordaba cuantas lágrimas había destilado desde niña. Sus llantos a escondidas, con mucho miedo, de tantas cosas, de tantos panoramas perturbantes que no le permitían dormir en paz.
- "¿Qué he hecho? ¿Por qué me he buscado el daño? Un cuento de mentiras, confesiones y verdades. A quien miento, parece ser que estos cabellos son el perjuicio de todo mal. Cómo detesto que me miren así, con esas ganas de devorar todo. Parezco un pedazo de estofado. Odiaba los besos, abrazos, caricias. Siempre sentía que eran con otra intención, con algún tipo de lujuria enardecida. Definitivamente no había nacido para ese tipo de diligencias. Pero crecí, deje de ser tan salvaje y abrupta en mis actos, ¿Será?"
B.
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