Ir al contenido principal

El Sur


"No cierres ninguna de tus ventanas. Te confieso que sólo siento que la luz me atraviesa entre estos pedazos que nos quedan. No puedo ser de Andalucía, no conocía los colores de tu tierra pero de una cuestión insegura surgía el hecho de amarte con locura. Poco fue el tiempo que me permitió sentir el sol a medianoche."


Eran sus cuentas resumidas. Sus riesgos permanentes representaban todo lo idealizado de Neruda. El grito silencioso de su corazón. Pero esas eran costumbres de las noches, la de mentir y exhibir pasiones atormentadas por los años.

Estuvo deseando tantos años volverla a ver que cuando sucedió fue incapaz de decirle sinceramente lo que debía. Irónicamente ella lo sabía y aunque le hizo esa pregunta tan fuera de sí, no le respondió. Anuente a esa mentira, siguió todos los pasos que atraía el momento. Lo veía, entre su astuta arrogancia y amor propio que era capaz de soportar que no existiría el después. Pero estaba lejos de ahí y comenzó a creer que perdía su tiempo.

Fugaz y fulminante, ir y venir, estás o no estás... y comenzaba a tener momentos realmente críticos de confusión, que decidió ante esa tormenta de indecisión y penas pasadas, dejar huir a la muerte lo que no pertenecía a su tiempo. Decidió que era una razón menor el querer a quien nunca lo hizo, al que nunca decidió conocer sus cabellos.


B.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un café siempre ayuda, especialmente a los perdidos

"Hace un año y medio exactamente no escribía." Tengo esta amiga que recibe mi descarga emocional, con una introspección de mi y volver a verla después de su larga estadía entre Argentina y México me instó a escribirlo. En nuestra conversación, le comenté:  - "Hace un año y medio no escribo. Hay un poema que hace referencia a mi bloqueo y realmente creo que estoy aquí, sin respuestas."  Su curiosidad ante que eventos había sobrellevado durante un año de cambios y choques emocionales, posiblemente para una persona que no atendía sus sombras de la forma adecuada, le hizo concluir que estaba enamorada de alguien. Mi facultad y mi resistencia para proporcionar mis verdaderas emociones había sido una constante incluyendo la opinión de amigos de años que decían que era la más hermética de todas las personas, contradiciendo mi capacidad para decir las cosas de frente. Tenía ciertos refugios que había desarrollado durante un tiempo. Regresando de vivir e...

El fin de las buenas historias

Veranos como los que viven extraños que tienen intensiones de encontrar lo incierto y alucinante, esos veranos como tu y yo que se han despedazado en falsas promesas, esos de los que tanto hablamos, solo me quedan en memorias que he decidido postrar ante paredes blancas. Los monstruos que deje entrar en mi cama se habían apoderado de cada extensión de mi cuerpo, de cada retazo de mi alma. Me hundía en ellos y su gracia para destruirme. Llegue a pensar que no existía la posibilidad de sobrellevar mis causas, hasta que la única oportunidad era tenerte. Igual forma, llegaste sin querer estarlo y yo no esperé que cruzaras la puerta.  B.

Los casos pendientes

Las tardes siempre nos dan un poco más para convertir conversaciones sanas en reflexiones de lo más absurdas.  Casualmente ella me contaba una de esas "situaciones absurdas". Dice que ella era un "caso pendiente" para alguien (el "alguien" no sabíamos si era perro o gato). Siempre he sido un poco lento para entenderle a la gente y siempre continúo con el "¿Qué significa eso?", lo que predice una larga y apasionada explicación. "Caso pendiente", "hambre vieja" o cualquiera de esos refranes socialmente aplicados a aquellos individuos que se tienen que concretar para bien o para mal. Esa es la definición puntual, según entendí. Entre mi falta de persuasión y alta estima de interesante terminología, ahonde en el tema y escuche lo siguiente: "La gente es capaz de todo con tal de saciar su curiosidad y su hambre. Hambre de todos los tipos. Imagínate un hambre de intelecto, de amigos, de amor o de sexo. He s...