“La sexualidad, las cuestiones de género, los prejuicios y las difamaciones emocionales. Las brechas abiertas ante la humanidad que compartimos todos debajo de una especie pretenciosa que magnifica las diferencias y castiga la igualdad. Justifica sus rencores y temores en la vivencia natural de las pasiones, aquellas que evocan grandes interfaces de dominio interestelar.”
Tuve
tantos asuntos de un día, que llegue a sentir que no valía el intento estar
conmigo. También, inmediatamente hablaba de la cantidad de destrezas ubicadas
en mi mente, era convertida en el monstruo al cuál temían conocer.
Hasta que desperté al lado del último, una mañana de esas en que no esperas mucho, y le dije:
“Si hoy quiero estar contigo y disfrutar mi esencia, mi más importante consistencia en esta vida, no tengo que vivir de tus juicios que se magnifican al insultarme, lastimarme, agredirme, ofenderme, rechazarme o peor aún, olvidarme. Hemos despreciado la pasión, el sexo, la inteligencia, las buenas costumbres, la integridad, la libertad, la desnudez, la sensualidad, el color de piel, la ropa que usamos, los besos que nos damos, la gente que amamos, los encuentros que tenemos con otros, cualquier recurso que marque un momento como lo más reprochable existente. ¿En qué momento dejamos de disfrutar lo que somos para aceptar lo que no? ¿En qué momento olvidamos abrir el alma para disfrutarnos en los silencios más placenteros? ¿En qué momento entregarse a alguien de convirtió en la mayor razón para burlas o distanciamientos?"
El
día que entendamos que ser valiente conlleva llevarse todo en el camino con la
intensidad con que el tiempo sigue sin detenerse, llegaremos a disfrutar cada
intención de lo que somos y la vida no nos llevará por luchas que no deben
existir.
Era
intolerable exaltar el hecho de ser mujeres y permitir que se nos impusieran
realidades apegadas a una tradicional vocación feminista vacía de sentido,
comenzando por decir que sólo somos mujeres.
No
soy mujer, no soy hombre, no soy homosexual, no soy negra, no soy blanca, no
soy niña, no soy fácil, no soy difícil, no soy “la qué está
dejando el tren”, no soy la tentación de tu perversidad, no soy el grito
escondido en la habitación, no soy las veces que cerré la puerta para no
dejarte entrar, no soy tu mano debajo de la mesa, no soy culpable, no soy el
perdón que buscas, no soy la violencia que escondes en cada golpe, no soy el
llanto contra la almohada, no soy todo lo que el destino quiso hacerme vivir,
soy más que eso. Soy lo más importante de esta existencia... Soy humano.
B.
B.

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