Ir al contenido principal

En un punto de la vida



Aficionarse a métodos de reserva en el arte, magnifica nuestros sentidos y sobretodo; permite que desenvolvamos rastros de piel que ocultábamos.

Cuando dibujo o pinto, como todas las demás actividades, me saturo de ansiedad y conservo la mala racha de no concluir en muchas veces, ante una experiencia imperfecta.

Los placeres que la vida ha proporcionado son tan dispares, que no complementan los conceptos subjetivos que alguien pose sobre un individuo; siendo la filosofía de las masas un compendio personal de sobredosis de nosotros mismos.
A veces, me siento así. Tan saturada de mi. Tan llena de irracionalidades, conversaciones inconclusas de todas las partes de mi conciencia, el debate de las masas y la búsqueda de abogados del amor. Es tan complejo asumir que otros tienen la responsabilidad de aconsejarnos.

Pues, ¿Qué es un consejo?
La particular aversión de algo que somos capaz de volver a cometer y que esperamos otro asuma errando propiamente dicho.

No creo en consejos pero como me gusta darlos, he vivido cosas inocuas y tal vez muy ampliamente, percibo que todo tiene que ser como es, aunque en las noches llore porque me duele así. Me duele, porque en el fondo si influye lo que otros dicen que duele, o acaso es un instinto del corazón?.

Me afecta saber que he perdido ese rumbo. Ese rumbo que mis consejos podían responder, cuando considero que debo y debí vivir sin nostalgia ni precipitación.
No todos los días nos preparan para ser abusados, para ser amantes, para ser burlados; todo en un contexto sin motivo real que solo nos lleva a la muerte lenta y silenciosa de nosotros mismos.

Y eso, es lo más triste.



Pintando y dibujando desde que comía crayones.  

Pero simplemente, aún deseo que me entre el poder mágico de Doraemon y haga retratos a vivo y todo color.

B.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Un café siempre ayuda, especialmente a los perdidos

"Hace un año y medio exactamente no escribía." Tengo esta amiga que recibe mi descarga emocional, con una introspección de mi y volver a verla después de su larga estadía entre Argentina y México me instó a escribirlo. En nuestra conversación, le comenté:  - "Hace un año y medio no escribo. Hay un poema que hace referencia a mi bloqueo y realmente creo que estoy aquí, sin respuestas."  Su curiosidad ante que eventos había sobrellevado durante un año de cambios y choques emocionales, posiblemente para una persona que no atendía sus sombras de la forma adecuada, le hizo concluir que estaba enamorada de alguien. Mi facultad y mi resistencia para proporcionar mis verdaderas emociones había sido una constante incluyendo la opinión de amigos de años que decían que era la más hermética de todas las personas, contradiciendo mi capacidad para decir las cosas de frente. Tenía ciertos refugios que había desarrollado durante un tiempo. Regresando de vivir e...

Historia Patria, le decían. II

"Incertidumbre..." Era habitante de muchas noches que a distancia él vivía en reconocimiento de su ideal amorío. Recuerda ese día que la conoció. Una risa abrupta salía en medio de ese almuerzo donde se reunían más de trescientas personas. Ella contaba entre gestos una divertida anécdota, era como si las condiciones de la relatividad significaran mucho ante sus ojos. Se contemplaban, un nexo parecía circular en medio de espacios de aire y ruidos que se deformaban entre los cuerpos en movimiento. Su vinculación intelectual era más fuerte entre las perturbadas miradas.  "¿Cómo se puede conocer en tan poco tiempo?" No pudo evitar acercarse y preguntarle si sabía algo de Benedetti. No terminaron de mirarse cuando ya tenían todo un compendio de vidas entrelazadas. "¿Se puede creer en los rayos que caen en medio de tanto espacio y tiempo?" El viento de Neruda, la Nariz de Góngora; eran almas incom...

Historia Patria, le decían

Era cuestión de tiempo, los hechos eran evidentes y su fuente inagotable de espera se estaba derrumbando. La falta de valentía para no tener el escepticismo  entre los principales valores de su estirpe, realizaba la hazaña de mantenerla en un engaño consensuado, donde hasta la mentira era consciente de su "auto flagelación". Buscaba sus cartas para recordar el tiempo perdido, pero nunca era suficiente para enviar intentos imposibles de entender para alguien como él. Sus señales eran parte de una retórica sin clase. Todo el tiempo eran conversaciones en la mente de posibilidades de decirle: "Espérame". Aveces tan abruptas, sinceras, arrancadas de pecho... Otras tan poéticas, detrás de sus libros favoritos. Se iba, como cuando no te dicen "Volveré más tarde". La capacidad que tenia para variar de amor le frustraba y le interesaba entender como se puede seguir viviendo tanta sed. Quería que se marchara definitivamente, no lo que no tenía, no lo que no v...